01 septiembre, 2015

Regresamos al Cañón del Górgora

Este fin de semana hemos vuelto a una de las excursiones más emocionantes que han hecho los Jóvenes Montañeros de Anciles: el Cañón del Górgora. Esperábamos a cuatro aventureros, aunque finalmente solo se presentaros dos: Pelayo y Jaime. Pasado el Puerto del Manzanal llegamos a la entrada de Montealegre, donde empieza la ruta.

Jaime y Pelayo en el punto más alto del recorrido.
Es un día caluroso y soleado. El recorrido empieza por un camino entre el monte que va ascendiendo. De pronto descendemos por una pendiente imponente hacia el arroyo Mostruelo. Aquí paramos un poco a la sombra de los árboles para descansar un rato. Después, el camino continúa por un pedregal al pie de una pared de roca impresionante. Un rato más tarde ascendemos por un camino estrecho hasta lo alto de las rocas. Estamos en el punto más alto de la excursión. A nuestros pies tenemos una buena vista de una parte de El Bierzo.

Ahora el camino desciende entre los matorrales del monte. Encontramos una mantis. Para Jaime y Pelayo es la primera vez que ven este bicho. En el descenso hacia el Górgora encontramos la primera cuerda que ayuda al caminante. Realmente no es necesario usarla, pero viene bien.
Pelayo desciende apoyado en la primera cuerda de la ruta.
Enseguida llegamos al fondo del arroyo. Un sitio fantástico: agua fresca, abundante vegetación, un puente de madera. Descansamos un momento y, dejando allí las mochilas, decidimos subir hasta la Cueva del Moro. El camino es difícil por ser muy pendiente, hay que agarrarse a las ramas y raíces para no caer. La cueva es realmente estrecha, pero entramos en ella hasta el fondo. No hay nada interesante dentro. Volvemos al arroyo y poco después paramos en un sitio adecuado para comer.

Pelayo se asomó al río desde una roca inclinada y cayó entero en el río. Después de las risas hubo que poner a secar calzado y camiseta. Menos mal que Jaime le prestó una camiseta seca. Al iniciar de nuevo la marcha ya estaba todo casi seco.
Jaime y Pelayo al pie de una cascada.
El camino continúa al lado del arroyo entre cascadas, helechos y abundante vegetación. Parece que avanzamos por una selva tropical. De vez en cuando una cuerda bien puesta ayuda en algún paso más complicado. En un paso concreto hay una escala de cuerda para descender al lado de una cascada. Es complicado usar la escala de cuerda: todo se mueve, es difícil meter el pie en el "escalón". Emoción asegurada. En cualquier caso no hay peligro: bajamos de uno en uno vigilados por el monitor y la altura es escasa.
Pelayo sujeta la escala de cuerda mientras Jaime sonríe. Impresionante lugar.
En medio del camino encontramos la entrada de una antigua mina romana. Como llevamos linternas nos adentramos en ella. Esta vez la galería es realmente profunda, muy estrecha y baja. Además hay agua. ¡Qué duro debió ser trabajar aquí! Decidimos salir pronto fuera y seguir el camino.
Jaime y Pelayo a la entrada de la mina romana.
Pronto llegamos a la parte más emocionante del camino. El río se encajona en una garganta de rocas cortadas por la erosión. La ruta sigue entre peñas sobre esta garganta. Hay salidas sencillas por si alguien no quiere tanta emoción. Ahora hay que bajar y subir varias veces por escalas de cuerda. A Pelayo le parece la parte más divertida de la ruta. Jaime no opina... De cualquier modo es la parte más espectacular del camino.
El arroyo se encajona entre rocas.
Después de descender por una cuerda llegamos al lecho del río. Por unos metros tenemos que ir pisando de piedra en piedra para no mojarnos. El arroyo termina en una pequeña poza. Pero para salir del barranco hay que trepar por dos escalas de cuerda. Primero sale Jaime con algo de miedo, pero acompañado de Charly. Después Charly regresa al fondo para acompañar a Pelayo. Ya hemos terminado la parte más divertida y emocionante de la ruta.
Pelayo y Jaime
Llegamos hasta un lugar con sombra y descansamos un rato. Hay abundantes moras en aquella zona. Junto con nuestros bocadillos nos sirven para la merienda. El camino de vuelta hasta el coche discurre, en parte, por los restos de antiguas minas de carbón. El sol pega fuerte y hace mucho calor. Afortunadamente llegamos pronto y regresamos a casa felices después de un día emocionante. Como llegamos pronto a León nos da tiempo a jugar una partida de Risk en el club.

Como siempre tenemos más fotos en flickr. Se nos ha estropeado la cámara de fotos que teníamos y de momento usamos una bastante mala y el móvil. Algunas fotos no son muy nítidas. ¡Es lo que hay!

26 agosto, 2015

Jóvenes Montañeros en el Pico Bodón

Esta vez lo hemos conseguido. Hace tres semanas intentamos subir el Pico Bodón, pero a media ascensión tuvimos que regresar por una pequeña lesión de Pelayo. Esta vez Pelayo, Edu y Jesús consiguieron coronar el Bodón, el pico que tenemos frente al Campamento de Valdelugueros. Son 1.959 metros, pero no es sencillo. A no ser que conozcas bien el camino.

Edu, Pelayo y Jesús iniciando el camino.

El domingo, después de asistir a misa en San Isidoro, partimos hacia Valdelugueros. Aparcamos en el pueblo de Llamazares e iniciamos el camino. El día estaba más bien fresco, con algunas nubes. Al principio la ascensión discurre por un camino rural ancho. Después nos adentramos por una senda que va subiendo poco a poco por la ladera norte del Bodón. Por el camino encontramos vacas y caballos que viven en libertad.
Edu, Jesús y Pelayo observan un caballo.
Un poco más arriba encontramos un grupo numeroso de montañeros que ya bajan de la cumbre. Nos animan a seguir. Poco a poco vamos ascendiendo hasta llegar al valle que sube directo a la cumbre. Los jóvenes montañeros ascienden sin problemas, y casi sin quejas, hasta llegar a la enorme cueva que se contempla desde el campamento. Allí hacemos una parada para comer un poco. Todavía nos queda el fuerte tramo final y hay que recuperar fuerzas.
Edu descansando ante la cueva del Bodón. Más lejos Pelayo explorando.
Atacamos la cuesta final, que se hace dura. A las 14:30, según el horario previsto, llegamos a la cumbre. Las vistas son maravillosas, a nuestros pies tenemos el pueblo de Lugueros y, un poco más lejos, el campamento. Sopla un viento frío que hace desagradable estar allí. Nos estamos quedando fríos. Hacemos unas fotos, dejamos nuestra tarjeta de cumbres en el buzón y descendemos de nuevo.
Hace frío en la cumbre del Bodón
Paramos otra vez cerca de la cueva, en un lugar donde no sopla el viento, y comemos con más tranquilidad. Hemos logrado nuestro objetivo, hemos coronado una cumbre importante. Ahora hay que decidir por qué camino regresar: por la cresta de la sierra, con mejores vistas, o por el mismo camino que subimos, que es más sencillo y rápido. Finalmente nos decidimos por lo fácil y seguro. El cielo se está cubriendo de nubes y hay amenaza de lluvia.
En el camino de descenso, con la cumbre conquistada sobre nosotros.
La bajada es más rápida y cómoda. El aliciente es conseguir ser el que menos veces se cae al suelo. Pelayo consigue una buena clasificación a pesar de bajar con frecuencia saltando como cabra montesa. Cuando estamos a medio kilómetro del coche, ya por camino sencillo, empieza a llover, suave, pero constantemente. Llegamos al coche con una ligera mojadura, pero contentos. Todavía tenemos tiempo de llegar a casa para ver un importante partido de fútbol.

Más fotos en flickr.

29 julio, 2015

Lo más emocionante del verano: el vivac

Eso es lo que dice Pelayo, que estuvo en el vivac del pasado fin de semana. Pero antes contaremos brevemente nuestro viaje a Valladolid, que también fue emocionante.

En Niara y Aldebarán

El miércoles nos fuimos hasta Valladolid Pelayo, Jaime y Charly. El plan era conocer Niara, el Club Juvenil y deportivo de Valladolid, y pasar la tarde en Aldebarán, una finca cerca de Simancas. Llegamos a Pucela a la hora de comer. Después nos fuimos hasta Niara. Allí nos enseñaron amablemente las instalaciones del Club y el polideportivo. Lógicamente Pelayo y Jaime se quedaron con la boca abierta. ¡Hay que conseguir muchos socios para Anciles para tener algo parecido en León!
Jugando con los de Montauca en Aldebarán.
Después nos fuimos a Aldebarán. Allí estaban ya los chicos del Club Montauca de Burgos, así que nos pusimos a jugar a fútbol con ellos. Después fueron llegando los de Niara, Tempero, algunos mayores... Pasamos una tarde estupenda con fútbol, piscina y amigos. A ver si podemos volver durante el resto del verano.

El vivac

Siempre hemos dicho que pasar una noche en un bosque durmiendo en una cabaña construida por nosotros mismos es de lo más emocionante. Pelayo añade que para él ha sido la actividad más emocionante del club, más incluso que el campamento, ¡que ya es decir!
Juan Carlos y Pelayo con un trofeo en el monte. Al fondo el valle de Valdelugueros con el Bodón.
Lamentablemente estuvimos pocos en el vivac: Juan Carlos y Pelayo con Houston y Charly. ¡Lástima de algunos que hubieran querido venir, pero por diversas circunstancias no pudieron! Es lo que tiene el verano.

Salimos el sábado desde Anciles y nuestro primer destino fue un baño en las pozas del Curueño. Después nos fuimos a comer al "Canto de la Forca", cerca del campamento. Charly había localizado en el monte una cornamenta de ciervo dos días antes. Al contárselo, Juan Carlos y Pelayo decidieron ir a buscarla. Así que a primera hora de la tarde caminamos una hora cuesta arriba. Localizamos sin problemas el trofeo. Juan Carlos estaba realmente emocionado.
Pelayo, Juan Carlos y Houston camino del Bosque de los Elfos.
 Después de descender del monte, cargamos agua y nos fuimos directos hacia el Bosque de los Elfos, donde pasaremos la noche. El camino nos llevó cerca de una hora. Por el camino pudimos probar algunas frambuesas que estaban deliciosas. A pesar del esfuerzo acumulado todos llegamos enteros y frescos (es un decir) hasta nuestro objetivo.

Llevábamos cierto retraso, pero afortunadamente la cabaña de palos del año pasado estaba en pie y solo necesitó algo de limpieza para estar habitable. Entre juegos y canciones se nos hizo de noche. Cenamos, rezamos el rosario y contamos algunas historias emocionantes. También aprendimos a localizar la Osa Mayor y la estrella Polar. Como premio pudimos contemplar una estrella fugaz.
Amanece en la cabaña del bosque
Llegó la hora de acostarse. Ya acomodados en el interior de la cabaña, unos durmieron mejor que otros. En la noche se escuchaban los ruidos del bosque: el búho, algunos insectos, ratones, animales que se mueven en la noche... Esta vez no escuchamos los ladridos del corzo, para pena de Juan Carlos.

A eso de las nueve de la mañana el sol llegó a la cabaña. A esa hora se levantaron Pelayo y Juan Carlos. Desayunamos con ganas, recogimos todas las cosas y emprendimos el camino de vuelta. El regreso lo hicimos por lo alto del monte, que tiene su emoción.
Houston, Pelayo y Juan Carlos bien cargados, emprenden el regreso ante la cabaña.
El camino de vuelta discurre en un primer momento por el bosque. Luego sale al monte bajo proporcionando buenas vistas de las montañas cercanas: el Huevo de Nocedo, el Bodón, Peña Valdorria, etc.
Juan Carlos, Pelayo y Houston a mitad del camino de regreso.
Llegamos al lugar donde hace años habíamos guardado un tesoro de geocaching. El año pasado lo habíamos encontrado saqueado y este año lo repusimos en su lugar. Ahora el camino sigue de nuevo por un bosque de hayas con una pendiente muy fuerte. El descenso es rápido y divertido.

Descendiendo por el bosque de hayas.
En cuanto llegamos al coche nos vamos de nuevo a las pozas para darnos un merecido baño en las aguas del Curueño. El agua está fría y a Juan Carlos y Pelayo no les apetece mucho mojarse. Regresamos al campamento para asistir a la misa. Es el día de padres del último turno y hay muy buen ambiente.

Para comer subimos hasta el Puerto de Vegarada. Allí hay todo tipo de ganado suelto: vacas, caballos, ovejas... Juan Carlos se emociona. Después de comer nos acercamos a los animales con mayor o menor fortuna. Esta vez Houston no consigue subirse a ningún caballo a pesar de intentarlo.
Houston intentando convencer al animalillo.
Antes de regresar a León pasamos por Redipuertas para tomarnos un refresco y un último baño. El cansancio hace mella en los excursionistas. Regresamos a León haciendo planes para el resto del verano. Más fotos en flickr.

27 julio, 2015

Campamento Valdelugueros 2015

Ya hemos vuelto del campamento de Valdelugueros de este año. Desde León hemos ido ocho chicos y dos monitores. El tiempo ha sido fantástico y lo hemos pasado fenomenal. Entre las actividades más divertidas destacan la Ruta de Mordor, una aventura nocturna con emoción y muchos sustos.

Nazario con uno grupo de chicos el día de excursión. Destacan Jaime y Nuño.
Al día siguiente nos fuimos de excursión hasta la poza de Redipuertas. Por el camino hubo momentos de emoción porque perdimos el camino. Pero eso hizo más agradable el baño en la poza que hay bajo la cascada y la comida a la sombra de los árboles.
Bañándose en la poza de Redipuertas bajo la cascada.
La mayor parte del tiempo estuvo ocupada por el deporte: fútbol, rasquet (variedad campestre de básquet), vóley y kich ball (variedad hispana de béisbol con balón de fútbol). Después de comer teníamos un concurso estilo pasapalabra, eso sí, en inglés. El inglés es uno de los temas del campamento: en las comidas teníamos a Agustín que nos daba conversación en inglés como speaker.
Deporte en el campamento.
Por la tarde teníamos diversos talleres: de física y química (incluidos cohetes de agua), tiro con arco, tecnificación de fútbol, papiroflexia, nudos, etc. También durante la tarde había diversos juegos: búsqueda del tesoro, olimpiadas, cambio de papeletas, y un montón de juegos más.
Juegos de tarde.
Los juegos de la noche son también muy divertidos: ufo, swat, Rommel y Monty, el zorro, etc. También tuvimos a José contándonos historias muy emocionantes. La última noche fue muy especial: celebramos el concurso Eurolugueros. Cada tienda debía interpretar una canción original, compuesta por ellos mismos y, al menos una parte, en inglés. Algunos demostraron un nivel impresionante de calidad. También hubo canciones realmente emocionantes, como la de los de 6º que están por último año como acampados.
Los de 6º interpretando su canción.
El sábado era el día de padres y el fin del campamento. A la hora de la misa, incluyendo a los padres, no cabíamos en el oratorio. Antes de comer se repartieron los premios del campamento con gran expectación.
En la tienda que clasificó en segundo lugar estaban Jaime y Nuño.
Desde Niara han preparado un vídeo del campamento:


También puedes ver más fotos en flick. ¡Hasta el próximo año!

09 junio, 2015

Jóvenes Montañeros en Panderrueda

El pasado sábado nos fuimos de excursión los chicos del Club Juvenil Anciles hasta Panderrueda. Nuestro objetivo era subir el pico Jario, pero nos quedamos con ganas... En primer lugar habíamos quedado en Anciles a las 10:30 de la mañana, y por varias circunstancias salimos casi a las 11:30. Cuando llegamos al puerto de Panderrueda, ya muy tarde, nos encontramos con algo de niebla.

Preparados para iniciar la macha. Al fondo se ven las nubes bajas.
Al poco de iniciar el camino llegamos al mirado de Piedrashitas. Esta vez no había nada que ver, todo eran nubes que cubrían el paisaje. Una pena. Seguimos el camino por un bosque de hayas la mar de chulo. Al salir del bosque pudimos ver el sol. ¡Ya estábamos por encima de las nubes!

Seguimos caminando por una pequeña subida. Llegamos al Collado Viejo y a nuestros pies teníamos un espectáculo impresionante: un mar de nubes y las montañas a lo lejos con restos de nieve.
En el Collado Viejo. El valle cubierto por el mar de nubes. Al fondo nuestro objetivo: el Jario.
El camino asciende de nuevo. Ahora el calor aprieta. La senda sigue por la parte alta de la montaña, entre vegetación diversa. Sin grandes desniveles y con un paisaje impresionante vamos avanzando. A un lado y a otro del recorrido tenemos los valles cubiertos de nubes y montañas altas con neveros.
En el Collado de Dobres. Al fondo el Macizo Occidental de los Picos de Europa.

Pero se hace tarde y los chicos quieren comer. Además es imprescindible llegar pronto a casa: hay un partido de fútbol muy importante que no podemos perdernos. Paramos a comer en un lugar con sombra y buenas vistas. Después de comer seguimos el camino. Hemos concertado que a las cuatro y media de la tarde nos damos la vuelta, estemos donde estemos.
Una breve parada sobre el mar de nubes. Es casi hora de darse la vuelta.
Decididamente no llegaremos a la cumbre del Jario, así que, antes de darse la vuelta, subimos una pequeña cumbre de los Picos de Valdelafuente. Son algo más de 1.800 metros de altura. Cuando estamos arriba empieza a llover. Es un chubasco breve, pero el camino de vuelta es largo. Emprendemos el regreso. Pronto para la lluvia, y vuelve la calma.
Se ha puesto a llover
El regreso es más rápido, casi todo cuesta abajo. Ahora el mar de nubes está precioso. Encima tenemos nubes y claros, el sol ya no pega tan fuerte. A mitad del regreso tenemos otro breve episodio de lluvia. Llegamos de nuevo al bosque de hayas. La niebla vuelve a cubrir el paisaje.
En el bosque de hayas vuelve la niebla. En primer término Jaime.
El mirador sigue sin nada que ver: la niebla lo cubre todo. Llegamos a los coches y regresamos. Hay tiempo de llegar a León para ver el partido y celebrar la victoria.

La excursión fue estupenda. No es fácil encontrar un paisaje como el que vimos este día. En flickr tienes una selección de las mejores fotos.

04 junio, 2015

Romería Familiar en Gradefes 2015

El último domingo de mayo hemos cumplido con la tradicional Romería Familiar. Este año regresamos a Gradefes gracias al buen tiempo. Empezamos con la misa en el Monasterio de Santa María de Gradefes. Un edificio del siglo XII, románico de transición al gótico y muy bonito. Tuvimos que añadir algunos bancos para poder sentarnos todos.

La barbacoa a pleno rendimiento.

Después de la misa nos fuimos hasta el chalet para comer. Allí nos esperaban Miguel, Javier y Nazario con la barbacoa a punto. Enseguida nos aposentamos a la sombra de los árboles del jardín y empezamos a dar cuenta de lo que cada uno llevaba. Entre tanto de los fogones salían fuentes de chuletas, chorizos, panceta, morcilla. Esta vez llegó para todos y quedó muy poco.
Los niños jugando con un rodillo de paja.

Mientras los mayores charlábamos a la sombra tomando el café, lo pequeños correteaban por el césped, jugando sobre los rodillos de paja, con el balón o buscando lagartijas. Después se dedicaron a jugar a vóley. Por los diversos corros fueron distribuyéndose diversos postres, la especialidad de cada familia.
Jugando a vóley

Ya de tarde, Houston cogió la guitarra y los chicos formaron un corro a su alrededor. Esta vez había traído unos cancioneros para que todos pudiéramos acompañarle en sus canciones.
Alrededor de Houston cantando.
A eso de las cinco recogimos los trastos y nos acercamos de nuevo al monasterio de Santa María de Gradefes para rezar el rosario a la Virgen. Impresionaba tanta gente rezándole a la Virgen. Terminado el rosario, las monjas nos enseñaron el claustro del monasterio. Claro, que los niños, en cuanto abrieron la puerta del huerto, se dispersaron por toda la finca.
La mayoría de los asistentes en el claustro del Monasterio de Gradefes.
Ya fuera del monasterio, cada familia regresó a su casa. Fue una jornada familiar muy agradable, con muchos niños y un tiempo estupendo que nos hizo disfrutar. Hasta el próximo año.

Más fotos en flickr.

20 mayo, 2015

Un fin de semana muy completo

Esta última semana hemos estado muy atareados en el Club, especialmente el fin de semana. Destacan tres actividades: taller de cocina, Anciles total y Trekking Familiar.

Taller de cocina

Ya hemos contado en otras ocasiones que una de las actividades con más gancho de este curso ha sido el taller de cocina. Pues este último viernes ha sido el último taller del curso. Como ya tenemos cierta experiencia nos hemos animado con un plato clásico, pero que requiere cierta elaboración: la tortilla española. Debido a las primeras comuniones faltaron algunos de los habituales, pero cada uno de los cuatro que estuvieron en la actividad hizo su tortilla.
Hugo, Guillermo y Jaime con su tortilla. Detrás el ayudante Nazario. Falta Alejandro, sí que está su tortilla.
Las cuatro tortillas salieron muy bien. Hugo le puso pimiento y, probablemente, fue la de mejor aspecto. A Guillermo salió más fina, pero muy buena. La de Jaime empezó muy bien, pero se complicó en un fallo tonto y tuvo que salvarla el cocinero master, pero muy buena. Alejandro tuvo que irse antes de acabar, pero su tortilla fue excelente. Le guardamos una muestra de cada una.

Los padres y madres que vinieron a última hora valoraron muy positivamente, con diversos matices, todas las tortillas. Una experiencia estupenda. ¿Qué haremos el próximo curso?

Anciles total

El sábado, 15 de mayo, nos reunimos en el club para una de las actividades de estudio y juegos. Quedamos en el Club a las once de la mañana para empezar con una hora de estudio. Acabada esta primera hora montamos las consolas y nos dedicamos a los videojuegos por un rato.

Terminado el rato de juegos, volvimos a la sala de estudio. También comimos en el club. En total completamos tres horas de estudio en época de exámenes y algo más de tiempo de juegos. En cualquier caso cumplimos con los objetivos de la actividad: estudiar y disfrutar en el Club con los amigos.

Trekking Familiar

El domingo, con un día soleado y caluroso, disfrutamos del Trekking Familiar Anciles. Esta vez nos fuimos hasta Fuentes de Peñacorada, un pueblo cercano a Cistierna, al norte del Pico Peñacorada y en medio de un valle precioso. Este fue el menos numeroso de los Trekking Familiar de los últimos tiempos: solo estábamos seis personas: Marcelo con sus padres, Alejandro, José María y Charly. ¡Las primeras comuniones y los compromisos familiares son más importantes!
Ascendiendo por el valle.
Desde el pueblo de Fuentes de Peñacorada descendemos hacia el valle y tomamos el camino que discurre paralelo al arroyo de Fuentes. Aunque el camino es claro, la pendiente suave y caminamos al lado del arroyo, el calor es intenso pues el aire no se mueve. Nuestro camino va cambiando entre prados y bosques hasta llegar al collado de la Mata.

Aquí paramos un poco para descansar y, ahora sí, disfrutar un poco de la brisa. Intentamos localizar el mirador desde el que se ven a lo lejos montañas con nieve y bosques verdes, pero de cerca no vemos ni la Mata de Monteagudo ni la ermita de la Velilla. Como salimos tarde y es la hora de comer, buscamos un prado verde y paramos a la sombra de un árbol bajo la Peña Castiello. Después algunos se animaron a subir esta breve peña. Desde aquí sí que vemos la Mata de Monteagudo y un buen paisaje. Destaca el inconfundible Espigüete en el horizonte este.
Una parada bajo un impresionante roble.
Por la tarde regresamos hacia Fuentes de Peñacorada por un camino por la parte alta del monte hasta la pradería de Villarín y después, siguiendo los restos de la calzada romana, hasta llegar al pueblo. El camino de vuelta es mucho más fácil, casi todo en una ligera pendiente hacia abajo.

Llegamos a Fuentes de Peñacorada a eso de las cuatro de la tarde. Paramos un rato descansando en la fuente que da nombre al pueblo y que proporciona abundante agua fresca. Esta vez llegamos pronto a León. El día resultó magnífico y la excursión muy suave. Más fotos en Flikr.

05 mayo, 2015

Jóvenes Montañeros en Los Calderones

Durante el mes de abril teníamos prevista una excursión de Jóvenes Montañeros a los Calderones de Piedrasecha, pero debido al mal tiempo tuvimos que aplazarla. Finalmente la programamos para el dos de mayo, sábado. El día anterior las previsiones daban lluvia en toda la provincia. Estuvimos a punto de aplazarla de nuevo, pero finalmente nos decidimos a enfrentarnos a las inclemencias del tiempo y buscar la aventura.

Iniciando el camino con el cielo totalmente cubierto.

El día previsto se presentaron en Anciles Pelayo, Jaime y Marcelo dispuestos a todo. En el momento de partir las previsiones habían mejorado, probablemente no llovería a partir de mediodía. Al llegar a Piedrasecha el cielo estaba totalmente cubierto. Al poco de comenzar el camino empezó a caer una llovizna que apenas molestaba.

Un poco antes de El Manadero nos desviamos para localizar un tesoro de geocaching. Macelo, más experimentado, logró localizarlo rápidamente. Jaime no había encontrado nunca un geocaching y le resultó divertido
¡Tesoro encontrado!
Muy cerca también descubrimos una salamandra, que para los chicos era un bicho desconocido. Al llegar a El Manadero nos sorprendimos al ver surgir de entre las rocas un arroyo bastante caudaloso. Subimos hasta la cueva de la Virgen y allí le rezamos el Regina y una salve. Aprovechamos la parada para tomarnos un refrigerio.

A continuación nos adentramos en el desfiladero de Los Calderones, un paraje realmente singular. Había que caminar con bastante cuidado entre las rocas mojadas y resbaladizas.
Jaime, Pelayo y Marcelo en lo profundo de Los Calderones.
Seguimos avanzando hasta llegar al punto en que el agua del arroyo se pierde entre las rocas para aparecer de nuevo en El Manadero. Por el camino la lluvia empezó a molestarnos a ratos. Las plantas mojadas nos calaban el pantalón. Después alcanzamos la cascada, que llevaba una gran cantidad de agua, más bonita que nunca.
Al lado de la cascada.
Poco después salimos del desfiladero para llegar a Santas Martas, un pueblo abandonado del que solo queda en pie una cabaña. Nos acercamos a la cabaña que estaba abierta. En su interior un somier y poco más. Justo en ese momento se pone a llover en serio. Jaime no quería entrar en la cabaña, el olor a humo era realmente intenso. Con unos pocos palos secos logramos encender un fuego dentro de la cabaña, en un lugar adecuado para la operación. Lo cierto es que el abundante humo del fuego salía por la chimenea y por cualquier otro lugar.
Pelayo cuidando del fuego en la cabaña. Hay "algo" de humo.
Como la lluvia seguía fuera, decidimos comer en la cabaña. Los chicos se "emocionaron" con la hoguera. Después de un buen rato costó sacarlos de allí. Como había pocas ganar de subir más monte y la lluvia podía volver en cualquier momento, decidimos regresar por el mismo camino.

Ahora no llueve. En algún momento del recorrido el sol asoma tímidamente entre las nubes. Recorremos Los Calderones hacia abajo. Al llegar a El Manadero paramos de nuevo un rato en la cueva de la Virgen. Los chicos se entretienen en intentar encender las velas que todavía tienen cera y en merendar un rato.
Jaime, Pelayo y Marcelo en el camino de vuelta.

Seguimos el camino hasta Piedrasecha. Entre bromas y juego hemos hecho una excursión bonita. Los chicos se lo han pasado bien. Al regresar a León quieren pasar un rato en el club jugando. Al final hay que mandarles a casa. Ya es tarde. En flickr podéis ver más fotos de la excursión.