25 julio, 2016

Campamento Valdelugueros 2016

Acabamos de regresar del Campamento de Valdelugueros 2016. Como es habitual, ha sido un campamento fantástico. Cada año tiene un sabor distinto. Este año lo mejor han sido los juegos y la imaginación. El campamento ha tenido como tema El Señor de los Anillos. Casi todos los juegos giraban en torno a personajes de esta famosa novela fantástica.

Foto de los acampados
Desde León fuimos solamente ocho acampados y Charly como monitor. Pero en el campamento llegamos a estar sesenta acampados más un buen puñado de monitores, más de veinte. Chicos de Oviedo, Gijón, Valladolid, Benavente, etc.

Los leoneses llegamos en autobús justo a tiempo para la cena del primer día. Por cierto que las dos primeras noches resultaron realmente duras: la temperatura mínima estuvo un poco por encima de los cero grados. Los días posteriores resultaron realmente calurosos. Así que tuvimos a acostumbrarnos a todo.
Una de las tiendas de León.
Por las mañanas competiciones deportivas. Por las tardes algún juego: The Druids, the broker, merchandise, treasure hunt. Por la noche siempre un juego diferente: genghis kahn, the mobsters, prision break, Rommel y Monty, ufo... Y la más esperada: la ruta de Mordor. En todos estos juegos aparecían personajes como Saruman, Gandalf, los dunedain, los hobbits, etc. En la ruta de Mordor resultó memorable el duelo entre Saruman y Gandalf.
La otra tienda de León.
Además, por las tardes teníamos talleres: tiro con arco, radio, nudos, limpieza... Todo aporta algo al acampado. Antes de los talleres disfrutábamos con Agustín del Quiz Lugueros, preguntas de todo tipo, incluso muy divertidas, en español, en inglés. Durante las comidas teníamos de nuevo a Agustín con su english table, en esa mesa solo se hablaba en inglés. ¡O eso intentábamos! Un día nos fuimos de excursión muy breve hasta las pozas de Tolibia. Una pequeña caminata y unas horas de descanso y baño a la orilla del río.

Mucho deporte en el campamento.
La última noche todas las tiendas participaron con mayor o menor fortuna en el Eurolugueros, un festival de canciones en las que convenía poner algo en inglés. Los de León participamos todos juntos con la ayuda de Jaspi con bastante poca fortuna: nos costó mucho cantar. Después vino el reparto de diplomas para cada acampado. Al día siguiente hubo que recoger todo y regresar a casa. Volvimos todos muy cansados y con pena por acabar unos días tan divertidos.

Tenéis un montón de fotos en flickr.

08 julio, 2016

Vivac 2016

El primer fin de semana de julio hemos aprovechado para hacer una de las excursiones más emocionantes del año: el vivac. El sábado partimos desde Anciles Luis, su hermano Pelayo, Jaime y Juan Carlos con José y Charly como mayores. Paramos por primera vez en La Flecha de Torío para localizar un tesoro de geocaching escondido en un puente colgante muy chulo.

Hemos encontrado el tesoro. Pero es muy pequeño.
A continuación seguimos nuestro camino. Pasamos al lado del Campamento de Valdelugueros y seguimos hasta Redipuertas para darnos un chapuzón en la poza más chula de los alrededores. Bueno, los únicos que se "mojaron" fueron Luis y Pelayo. El agua estaba bastante fría. Después del chapuzón paramos a comer a la sombra de los árboles que hay entre la iglesia del pueblo y el arroyo que alimenta la cascada.
El arroyo que pasa por Redipuertas.
A la hora de la siesta decidimos explorar los alrededores del río Curueño. Intentamos encontrar un paso por una zona rocosa, pero no lo conseguimos. Como nuestra intención era iniciar el camino hacia el bosque a una hora suficiente para que no se nos echara la noche, así que a eso de las cinco llegamos al punto de partida. Preparamos lo necesario para la noche y emprendimos el camino.
Con todo el equipaje iniciando el camino hacia el bosque.
Empezamos a caminar por el valle de Valcaliente cuesta arriba. El sol nos da de espalda y hace un calor sofocante. Pero los chicos avanzan rápidos como centellas. Casi sin paradas llegamos a la caseta que marca el punto de descanso antes de la subida final. Una breve parada y ¡arriba! En poco tiempo todos estamos en el claro del bosque que sirve de punto de reunión. Dejamos allí las mochilas y vamos en busca de la cabaña del año anterior. La encontramos entera. Con solo unos pequeños arreglos estará lista para acogernos durante la noche.
Pelayo y Jaime preparan otra cabaña. A la derecha parte de la cabaña grande.
Pero Jaime y Pelayo se empeñan en preparar otra cabaña para ellos solos. Será muy pequeña, solo dos o tres plazas. Con un poco de ayuda la tienen lista en poco tiempo. ¡A ver si se atreven a pasar la noche sin ningún mayor cerca!

El resto de la tarde lo empleamos en jugar al escondite hasta la noche. Cenamos al oscurecer. Después rezamos un rosario. A continuación José nos contó algunas de sus impresionantes historias emocionantes.
Los pequeños ante la cabaña donde pasaremos la noche.
Ya totalmente de noche nos vamos a la cabaña para dormir. Finalmente solo Luis y Pelayo se atreven a dormir solos en la pequeña cabaña un poco apartada de la principal. Los demás se quedan en la cabaña grande entre José y Charly. La noche es tranquila y fresca. De vez en cuando los ruidos de los animales nocturnos suenan en el bosque más o menos cercanos. Los corzos, diversos pájaros, quizá algún jabalí... Los únicos visitantes molestos son los mosquitos.
Luis y Pelayo despertando en su cabaña.
Al salir el sol nos vamos levantando poco a poco. Luis y Pelayo están emocionados después de una noche solos. La mañana es fresca. En cuanto nos da el sol estamos mucho más a gusto. Un desayuno suculento y toca recoger. Cuidamos que allí no quede nada, ni olvidado, ni abandonado. Hay que cuidar un lugar tan bonito. Dejamos nuestras cabañas y ascendemos un poco más para regresar por otro camino. Recorremos el bosque hasta salir al monte bajo. Las vistas son preciosas.
Iniciando el regreso.
Llegamos hasta una cresta rocosa donde hace años guardamos un tesoro de geocaching. Allí sigue intacto. Está en un lugar realmente poco accesible. Ahora llega el momento más emocionante del regreso. Nos adentramos en un valle muy pendiente entre hayas viejas.
Pelayo y José descendiendo por la fuerte pendiente.
La pendiente es tan fuerte que resulta divertido dejar caer los sacos de dormir, que bajan rodando. Hasta que alguien se da cuenta de que ha perdido su saco. Ya estamos demasiado abajo, no hay tiempo de subir a rescatarlo ahora. Tenemos dos alternativas para recuperarlo: esperar al próximo vivac el año que viene, o bien una expedición por la tarde.
Pelayo sobre un árbol en el descenso.
 Queremos llegar a Boñar antes de las doce y media para asistir a misa y antes nos vendría muy bien un baño. Ya cansados y con poco tiempo llegamos hasta la furgoneta. Tenemos el tiempo más que justo para un baño rápido en el río. Luis y Pelayo se ponen el bañador, pero finalmente no se lanzan al agua. Hay que seguir camino. Llegamos a Boñar justo a tiempo para asistir a la misa. Allí nos encontramos a Michel con Jorge, el mantenedor del campamento.

Regresamos a Valdelugueros y comemos en el comedor del campamento. Es todo para nosotros. Cuando acabamos llegan algunas familias con los acampados que hoy empiezan su turno y algunos monitores. Nosotros nos vamos hasta el "Canto de la Forca" para explorar un poco. Tomamos agua de la fuente y subimos a lo alto de la roca.
En lo alto de la peña del "Canto de la Forca": Pelayo, Jaime, Juan Carlos y Luis.
Ahora decidimos que es el momento de rescatar el saco perdido en el descenso matutino. Pero decidimos intentarlo por otro camino más rápido y divertido. Ante nosotros tenemos la impresionante pared de Peña de las Murias. Pelayo y Jaime, con Charly como guía, ascienden por esta pared a un ritmo vertiginoso. La subida es sencilla, pero exigente. Llegamos a lo alto de la peña en cuarenta y cinco minutos, salvando un desnivel de trescientos metros. Agotador, pero chulo. Desde lo alto pasamos con cuidado al valle y en el descenso ¡encontramos el saco perdido! Desde la partida hasta el regreso al coche hemos tardado hora y media. Mientras, José ha estado contando historias a los que se quedaron. Quedamos agotados, pero felices para regresar a casa. ¡El vivac siempre es aventura!

Más fotos en flickr.

05 julio, 2016

Nuestro último corto: La carta

Por fin hemos podido terminar el corto de "La carta". Una historia fantasmal de amistad más allá de la muerte.

22 junio, 2016

Excursión a Montes Bodón

Después de una primavera muy lluviosa, en la que no hemos podido hacer las excursiones previstas por mal tiempo, por fin hemos podido completar una excursión de Jóvenes Montañeros. Las previsiones del tiempo no eran realmente muy favorables: había muchas posibilidades de llovizna. Entre compromisos y enfermedades solo se presentaron dos jóvenes montañeros: Marcelo y Alejandro. Les acompañamos Houston y Charly.

Al inicio del camino. Al fondo, entre las nubes, nuestro objetivo.
Poco antes de llegar al pueblo de Canseco paramos el coche al lado del inicio del camino. Efectivamente, nos recibió una ligera llovizna. ¡Mal empezamos! De todas formas vamos dispuestos a todo. Así que nos preparamos para lo peor e iniciamos el recorrido por un camino de tierra ancho. El paisaje está precioso: por todas partes vegetación muy verde, retamas con sus flores amarillas, pájaros que cantan y montañas adornadas con nubes.
Los primeros tramos del camino.
Al poco de caminar deja de llover. A medida que avanzamos en ocasiones aparece el sol entre las nubes. Esto va mejor. En poco tiempo llegamos a un precioso bosque de hayas. Un arroyo escaso nos acompaña. El paisaje es impresionante. Parece un bosque de hadas.
En el bosque de hayas al lado del arroyo.
El camino se hace ahora más pendiente. En algunos tramos nos apartamos del camino ancho, pero lleno de barro, para seguir por una senda más estrecha, pero seca.

Después de caminar aproximadamente una hora, salimos del bosque para adentrarnos en una pradera con hierba bastante alta y mojada. Seguimos ascendiendo hasta llegar a un collado sin nombre desde el que accederemos a la Sierra del Mediodía donde está la cumbre a la que queremos llegar.
Llegando al collado. Entre retamas y piornos en flor.
Después de una breve parada tomamos una fuerte pendiente hacia el sur para ascender la sierra. Nos lleva su tiempo la subida. Un pájaro cantarín nos acompaña en algunos tramos. Logramos hacerle un retrato. ¿Alguien lo reconoce?
El pájaro cantarín con algo en el pico.
En lo alto de la sierra sopla un viento más bien frío. Tenemos que abrigarnos un poco más. Hacia el este podemos distinguir claramente la silueta de perfil del pico Bodón de Lugueros, tan familiar para los que hemos estado en el campamento. Por la cresta de la sierra tenemos un camino que nos conduce hacia la cumbre de Montes Bodón. En ocasiones la senda es clara, en otros tramos hay que sortear rocas, bajar, volver a subir. Va pasando el tiempo, es casi la hora de comer. Suena la típica frase: ¿falta muchoooo....? Hay que seguir avanzando.
Avanzando por lo alto de la Sierra del Mediodía.
Finalmente a eso de las cuatro de la tarde llegamos a la cumbre de Montes Bodón. Según los mapas, tiene 1.847 metros de altura. Las vistas son preciosas: al oeste vemos Cármenes, con su collada más lejos. Al norte Canseco, con el pico Huevo entre las nubes. Hacia el este diversas cumbres nos llevarían hasta el pico Bodón. Al sur tenemos la collada de Valdeteja y más lejos la mole del Correcillas. ¡Mola!
En la cumbre de Montes Bodón. Al fondo Cármenes.
Buscamos una zona al sur protegida del viento y donde nos da el sol para comer tranquilos. Después de una comida tranquila no queda tiempo para la siesta. Tomamos el camino de vuelta por el mismo recorrido. Ahora la senda de vuelta está más clara y el descenso siempre es más rápido y cómodo.
Marce, Alex y Houston en la montaña.
La vuelta no tiene más aventura. Llegamos al collado bajamos al bosque, nos hacemos fotos, Seguimos el camino y cuando llegamos al coche son más de las seis de la tarde. El tiempo ha mejorado, sigue habiendo nubes, pero también grandes claros.
Alex y Marce en el bosque de hayas
Entre ida y vuelta hemos recorrido casi diez kilómetros y hemos salvado un desnivel de unos 650 metros. Y todos hemos resistido sin queja. 

Antes de regresar a casa paramos un momento en el bonito pueblo de Canseco. El agua de su fuente es de lo más recomendable después de un buen esfuerzo. Ahora llega el verano, tiempo de excursiones. ¡Atentos a la información!

Más fotos en flickr.

26 mayo, 2016

Romería familiar y más

Este pasado domingo estuvimos en Gradefes celebrando la romería familiar de mayo. Los actos comenzaron con la santa misa en el monasterio de Santa María de Gradefes. ¡Un lugar histórico realmente chulo!

A la entrada de Santa María de Gradefes
Después nos fuimos hasta el chalé para disfrutar de la comida. Un comando dirigido por Javier y Miguel ya estaba con todo preparado: casa abierta, mesas y ¡la barbacoa!
La barbacoa. El "coreano" es Miguel.
¡Nadie se quedó con hambre! ¡Ni siquiera el perro que merodeaba por allí! Cada familia aportó algo: tortilla, vino, empanada, ensalada, refrescos... La barbacoa trabajó hasta el final. Después los postres caseros, o menos caseros. Los chicos enseguida se fueron a jugar. Hasta que Houston empezó con la guitarra y, como el flautista de Hamelín, los reunió a todos a su alrededor.
Alrededor de Houston y su guitarra.
En la sobremesa salió lo mejor del repertorio de Houston. Risas y coros incluidos. También José María nos amenizó con algunas canciones.
Atendiendo a las canciones de diversas maneras.
Pasadas las cinco de la tarde regresamos al monasterio para rezar el rosario a la Virgen. Que para eso estamos en mayo y es el motivo principar de la celebración. Terminados los actos recogimos todo y regresamos a casa satisfechos.

Taller de cocina y Anciles Total

Esta misma semana hemos tenido en el Club dos actividades destacadas. El viernes tuvimos taller de cocina. Esta vez nos lanzamos a preparar chocolate, churros y napolitanas. Parece fácil, pero no lo es. Entre lo churros hubo de todo: duros, muy duros, elásticos, incluso algunos muy buenos. Un lote de napolitanas se nos quemó un poco en el horno. El chocolate quedó estupendo. Al final nos lo comimos todo, todo.
Preparando las napolitanas
El sábado nos tocaba Anciles Total: estudio y juegos. El plan consiste en estar en el Club desde las once de la mañana hasta media tarde. Vamos intercalando tiempos de estudio y de juegos. Comemos todos juntos en la sala de estudio. Dos consolas de juegos, una con pantalla gigante. Un plan divertido a la vez que permite aprovechar el tiempo en temporada de exámenes. Además bastante concurrido.

04 mayo, 2016

En Algadefe y Laguna de Negrillos

El pasado sábado nos acercamos hasta Algadefe, donde vive Juan Carlos, con las bicicletas para hacer una excursión por aquellas tierras. A mediodía llegó la primera expedición con Luis y Pelayo con Charly como piloto. Más tarde llegaría Houston con Jaime. Los dos tenían partido con el Atlético Reino de León que este día acaba la liga. En cuanto el primer grupo estuvo listo tomamos un camino agrícola hacia Laguna de Negrillos. Además nos acompañaba Soldado, el perro de Juan Carlos, que corría como un gamo.

El algunos tramos había buenos charcos.
El primer tramo del camino tiene pequeñas ondulaciones que suben y bajan continuamente. Son todas suaves, pero las subidas acaban cansando a algunos menos acostumbrados. Las bajadas son más divertidas. Ya en zona más llana encontramos los primeros charcos. La primavera ha traído lluvias copiosas y quedan estos vestigios. Al principio los bordeábamos, pero después alguno se aficionó a pasarlos con la bici. No hubo más problema que dejar las bicis llenas de barro.
Luis subido en el tractor. No hay problema: está parado.
A mitad del camino nos alcanzó el padre de Juan Carlos con su tractor. Nos saludó afectuosamente y siguió a su trabajo. Al poco regresó de nuevo y siguió para Algadefe. Para sorpresa de todos Soldado nos dejó plantados y siguió detrás del tractor hasta perderle de vista. Tuvimos que seguir camino sin él.

Llegamos a Laguna de Negrillos cerca ya de las tres de la tarde. A la entrada del pueblo paramos un momento en una pista de motocross. Estaba bastante estropeada por las lluvias. Seguimos hasta el pie del castillo y allí paramos a tomarnos los bocadillos.
Tomando el bocadillo al pie del castillo.

Al poco rato aparecieron Jaime y Houston que habían tomado un camino más directo. Realmente pedalearon fuerte. En cuanto acabamos de comer todos, pasamos a "asaltar" el castillo. De la fortaleza solo quedan en pie tres de las cuatro paredes y algunos torreones. Pero es una visita muy chula.

Se hacía hora de regresar. Antes de emprender la vuelta, estuvimos un rato en el circuito de motocross. El camino de regreso es recto y sencillo. Pero a medio camino Houston sufrió una avería. Tuvimos que seguir sin él con la idea de rescatarle en coche. Cuando ya estábamos en Algadefe para ir en su rescate nos llama diciendo que había encontrado la tuerca perdida y que había reparado la bici. En diez minutos estuvo con nosotros.
Pelayo y Luis en la granja.

Ya en Algadefe, limpiamos un poco las bicis del abundante barro. La madre de Juan Carlos nos invitó a una merienda a base de yogur y bizcocho caseros. ¡Buenísimo! A continuación fuimos hasta la granja de los padres de Juan Carlos. Un montón de vacas todas juntas. Jaime estuvo un rato ayudando en la limpieza. ¡Y disfrutando! Pelayo y Luis prefirieron estar con los terneros. Una visita muy interesante, pero hubo que regresar a casa. ¡Volveremos!

En flickr tienes unas cuantas fotos del día.

28 abril, 2016

Trekking Familiar lago Truchillas

El mes de abril ha resultado muy complicado desde el punto de vista metereológico. Un mes de lluvias muy abundantes, más de lo habitual. Por este motivo el Trekking Familiar se ha retrasado en dos ocasiones hasta coincidir con el último domingo del mes. Nuestro objetivo ha sido ambicioso: el lago Truchillas. Situado en La Cabrera, ya muy cerca del límite con la provincia de Zamora, es una excursión de distancia moderada, poco más de cinco kilómetros, pero un desnivel importante: 550 metros de subida.

Iniciando el camino con buen sol
Como salimos de León a la hora habitual, nos pusimos a caminar pasado ya el mediodía. El camino se inicia por una senda ancha y sencilla en un día soleado y agradable. Somos más de 25 excursionistas, incluidas dos niñas realmente pequeñas. En algún momento cruzamos el arroyo que baja del lago y que nos acompaña por todo el recorrido.
Desde Algadefe a punto de cruzar el arroyo
A partir de la mitad del recorrido el camino se estrecha y la pendiente se hace más fuerte. Ahora cuesta un poco más caminar. El cielo se va cubriendo de nubes poco a poco.
Ya cerca del lago el camino se hace más dificultoso.
Ya cerca del lago tenemos que pasar por una zona de turberas completamente encharcada. Algunos van bien equipado con botas de agua. Los demás tenemos que ir sorteando el agua y el barro. El último tramo de la ascensión se hace cansado. A algunos de los más chicos hay que animarles a continuar. El cansancio se hace notar.
Todos los excursionistas ante el lago Truchillas.
Finalmente todos llegamos al lago. Se trata de un circo glaciar con paredes altas por el oeste y una salida natural hacia el valle. Por una de las paredes cae una bonita cascada hacia el lago. El cielo está ahora cubierto de nubes. A pesar de situarnos en un lugar protegido del viento, hace algo de frío. Son más de las tres de la tarde.

Es hora de comer. Tras la comida los chicos con Houston deciden recorrer el perímetro del lago. Otros se dedican a jugar entre las turberas y el agua. Los mayores reposan. Por momentos sale el sol y se está mucho mejor.
Fátima a la orilla del lago
Hay que regresar, que se va haciendo tarde y hay mucha carretera por delante. El descenso es más rápido y mucho más cómodo.
Hay que cruzar el arroyo para iniciar el descenso.
En la bajada solo hacemos una parada para descansar un poco y tomar algo.
Iniciando el descenso.
Ya cerca de los coches nos cae una lluvia ligera que nos asusta un poco, pero enseguida para y podemos llegar a los coches sin más novedades.
Ya hemos terminado la excursión. En lo alto de los montes hay bastante nieve.
En Flickr tienes una selección de las mejores fotos.

24 marzo, 2016

Trekking Familiar en el puerto de Aralla

El pasado domingo nos fuimos con las familias hasta lo alto del puerto de Aralla, más allá de Geras, para hacer una breve excursión a la nieve. La previsión del tiempo no era muy favorable, pero nos animamos a intentarlo sabiendo que tampoco haría muy mal tiempo. En lo alto del puerto nos juntamos la familia Fanjul con algunos amigos, Juan Carlos con su madre y sus hermanas y algunos mayores de Anciles.

La expedición iniciando el camino.
Iniciamos el camino por una pala de nieve al lado de la carretera. José María y Javier van abriendo camino con las raquetas. Estamos casi en primavera y la nieve está relativamente blanda. La primera subida se hace dura. Pronto llegamos a un camino donde hay tramos de camino libre de nieve y esto facilita el avance.
El día está nublado, pero el paisaje es precioso.
Cada poco tenemos que parar para recuperar fuerzas. Algunos no van bien equipados para la nieve, y eso se nota. Poco a poco vamos avanzando por el camino entre tramos de nieve y tramos de tierra. El camino no es fácil. Algunos de los chicos pequeños aprovechan cualquier ocasión para deslizarse por la nieve con el trineo... o sin él.
Juan Carlos se desliza por la nieve mientras sus hermanas esperan en el trineo.
El esfuerzo por avanzar entre la nieve abre el apetito. En algunas paradas aprovechamos para ir picando algo. Pero nuestra meta es llegar más lejos.
Los jóvenes, que no niños, en una parada
Por fin encontramos una zona verde relativamente amplia y sin nieve. A pesar de ser pronto, hacemos allí parada completa para comer. Unos plásticos amplios nos aíslan del suelo. Rápidamente salen los bocadillos, empanadas y todo tipo de material fungible. Los pequeños enseguida aprovechan para probar a su gusto el trineo por las pendientes más empinadas.
El momento de reponer fuerzas
Los pequeños jugando en la nieve
Al terminar la comida empezó la construcción del iglú. Se supone que la experiencia y la disponibilidad de tiempo permitirían acabarlo. Pero no es tan fácil...
Construyendo el iglú
La mojadura y la inactividad hizo que un grupo numeroso decidiera que convenía regresar pronto mejor que terminar con un resfriado morrocotudo. Mientras algunos de los mayores se quedaron dedicados al ruinoso negocio de la construcción, un buen grupo de gente emprendió el regreso. Cuesta abajo es más fácil avanzar. Pero nos llevó su tiempo llegar hasta el puerto. Una vez allí entremos en el mesón, nos cambiamos y nos tomamos algo caliente.

Mientras, los constructores seguían con su labor. Por la tarde el tiempo empeora y el cielo, que en algún momento dejó ver el sol, se oscurece. Finalmente empieza a nevar. No consiguieron cerrar la cubierta del iglú, pero disfrutaron un montón.
Así terminó el iglú.
 Ya estaba nevando cuando, finalmente, vimos a los rezagados llegar al puerto. Creo que el próximo iglú tendrá que esperar al siguiente invierno.

Más fotos en flickr.